Sobrevivimos a nuestra primera caminata en condiciones de nieve, hielo y mucho frío. Ese día, todo el equipo estuvo a la altura: vestidos apropiadamente, caminando con cuidado, ayudándonos mutuamente, hicimos un descenso pronunciado y llegamos a nuestra primera parada para tomar café del día. Con este equipo, el café (y los bombardinos, una bebida de ron, huevos y crema batida) siempre son un capricho bienvenido después de una caminata intensa.

